- ¿Qué? - Pregunta Lucía incrédula ante las palabras de su amiga.
- Creo que Andrés me va a dejar - repite Laura con la mirada perdida.
- Pero ¿por qué?¿qué os ha pasado? - insiste Lucía que aún no puede dar crédito.
- Nada, no nos ha pasado nada. Y a la vez nos ha pasado todo.
- Explícate - le urge su amiga.
- Estábamos bien, antes de que se fuera. No te voy a decir que fuéramos la pareja perfecta, teníamos nuestras movidas y discusiones, como todo el mundo, pero estábamos bien. Él me hacía reír, tenía detalles tontos conmigo que hacían que cada día me enamorase de él un poquito más - hace una pausa y sonríe al recordar - Pero no sé, de un tiempo a esta parte las cosas estaban raras. Él estaba más frío, más distante, ya no había risas ni detalles, pero no le di importancia, seguí como si nada. Y entonces surgió lo del trabajo en Barcelona, lejos de aquí y no lo dudó ni un instante. Es como si quisiera alejarse de mí. - Las lágrimas empiezan a resbalar por la mejilla de Laura.
- Laura… - musita Lucía con compasión
- Al principio de estar en Barcelona me llamaba en cuanto tenía un hueco, me decía lo que me quería, que me echaba muchísimo de menos, que quería volver, que me fuera con él. Todas las noches teníamos llamadas largas y privadas, ya me entiendes. Y de pronto nada, me llama por rutina, sin ganas. Nunca tiene nada que decirme, nunca quiere hablar de nada y siempre tiene prisa por colgar - hace una pausa para tomar aire - No soy adivina, Lu, pero blanco y en botella…
Lucía se queda en silencio, mira a su amiga y la abraza, realmente no sabe que decirla pero no puede quedarse eternamente callada
- Laura, no sé, nena, ¿has hablado de esto con él? - Laura asiente con la cabeza - Y ¿qué te ha dicho?
- Que soy una pesada - responde Laura entre lágrimas.
- No lo sé, Lau - prosigue - tal vez esté pasando una mala racha, para él tampoco tiene que ser fácil lo de la distancia
- No lo sé, no sé qué pensar - Lucía quiere ayudar a su amiga, sabe que está realmente hundida.
- Yo no creo que Andrés quiera dejarte - Laura llora aún con más ganas - ¿Por qué no vas a verle? Así no podéis seguir.
- No sé cómo reaccionar cuando le tenga cara a cara, me está haciendo mucho daño, él lo sabe y aún así no esta haciendo nada
Lucía no sabe qué responder a eso, y de nuevo se abrazan. Pasan un rato hablando del tema y se van a la cama. Cuando Laura se levanta Lucía la sorprende llevándola el desayuno a la cama.
- Buenos días princesa - Laura sonríe mientras se incorpora y se quita las legañas.
- ¿Tú no desayunas? - pregunta al ver sólo una taza.
- Gato y yo ya hemos desayunado y el bicho está durmiendo la siesta en el sofá. Yo voy a darme una ducha y tú y yo nos vamos a ir de tiendas y a comer por ahí, hoy no te vas a quedar en casa, ya sabes, La vida es bella, princesa.
Dicho esto se levanta y se marcha, pone la música y se mete en el baño. Laura se sonríe para sí, reconoce la canción que suena, es de la banda sonora de La vida es bella, fue la primera película que vieron juntas. Desayuna y lleva la bandeja a la cocina. Sale al balcón a fumar, es el último de la cajetilla. Hace un bonito día. El móvil suena a su espalda, es Andrés, no sabe qué hacer, y lo deja sonar.
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