- ¿Qué has qué? - pregunta Lucía sorprendida
- Conocido a un chico - contesta Laura. Lucía se queda un momento pensativa
- Quiero todos los detalles.
- Pues a ver, no sé, estaba esperando para hacer la entrevista y viene un chico, se sienta a mi lado y me empieza a hablar, y al principio era como raro, pero luego era muy majo y estuvimos hablando y tal. Se llama Mario y le di mi teléfono…
- Para, para, para. ¿Le diste tu número? - interrumpe Lucía incrédula.
- Sí, no sé, me pareció muy majo - responde Laura mientras una sonrisa se le escapa.
- Vale, y físicamente, ¿Cómo es?
- Pues, no se, es mono… Tiene una sonrisa y unos ojazos… - Lucía la mira fijamente
- ¿Te ha llamado? ¿Has vuelto a hablar con él?
- No, no sé, no creo que me llame - dice Laura. Se quedan un rato charlando sobre Mario, y de las cosas que hablaron Laura y él.
Cuando cierra la puerta descubre a Gato mirándola fijamente, por algún motivo, la mirada del minino la calma.
- Ya estamos solos, enano - le dice y se dirige a la cocina para darle la cena. Mientras Gato come, ella va a ponerse el pijama. No tiene sueño, pero tampoco tiene ganas de estar despierta y seguir pensando. Rebusca en su bolso la cajetilla de tabaco y coge un cigarro, sabe que ha dicho que lo iba a dejar, pero la apetece.
Abre las puertas del balcón cuando el teléfono empieza a sonar detrás de ella. “Andrés” piensa. Se plantea no cogerlo, pero finalmente descuelga. El número no la suena.
- “”,
- “Sí, soy yo, ¿Quién es?”
- “< No sé si te acordarás de mí. Hemos hablado esta mañana, soy Mario>”
Se ha hecho tarde, de modo que Laura decide invitar a Lucía a cenar. Hablan de la entrevista mientras cocinan y durante la cena. Laura inconscientemente vuelve a sacar a Mario en la conversación
- Es que estaba muy nerviosa. Pero hablando con Mario me relajé un montón, estaba superagusto con él.- Lucía percibe la ilusión en el tono de voz de su amiga y se preocupa
- ¿Y Andrés? - la burbuja de Laura parece estallar en mil. En todo el día no había recordado ni echado de menos a Andrés, ni siquiera cuando vio las llamadas en el teléfono.
- Bueno, yo… aún no he hablado con él - Laura se queda cabizbaja sintiendo cómo la mirada de Lucía se le clava.
- Deberías llamarle y hablar con él, ¿No crees? Al fin y al cabo es tu novio.- Laura lee entrelíneas la desaprobación en las palabras de su amiga y trata de justificarse
- Es que no sé qué decirle, no tengo ganas de hablar con él - pero Lucía insiste
- Y ¿Eso por qué? ¿Acaso no le echas de menos? - La pregunta de Lucía es como una puñalada para Laura y se defiende
- Sí, claro que le echo de menos, pero no me gusta cómo es ahora. Echo de menos al Andrés de antes. ¿Para qué voy a hablar con él si nunca tiene nada que decirme? Parece que hasta le molesta hablar conmigo. Parece que lo hace obligado.- Los ojos se le empiezan a llenar de lágrimas. Lucía se dispone a hablar de nuevo, pero Laura la interrumpe. - En fin, creo que me voy a ir a la cama. Estoy muy cansada y mañana me gustaría ir a echar más currículums - Lucía pilla la indirecta, se despide y se va diciendo
- Bueno, mañana nos vemos, ¿Eh?
- Claro - asegura Laura poco entusiasta.
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