domingo, 3 de junio de 2012

Capítulo 13

   Se despierta con los maullidos de Gato y en cuanto abre los ojos el animal salta a la cama para chuparle la nariz. 



- ¡Quita, déjame! - grita empujándole suavemente con la mano. Mira en la cama, Andrés no está, por un momento esperaba que él estuviera allí. Le echa tanto de menos que hasta le sueña. Tres días sin hablar con él son demasiados para Laura. El sonido de la radio la devuelve a la vida real, está sonando Saratoga, reconoce la canción, es “Si amaneciera”. 

- ¿Qué emisora es esta? - se pregunta en voz alta mientras sale de la cama. Empieza a sentirse como en Show de Truman, es como si alguien la espiara y quisiera jugar con ella. Camina medio dormida por la casa, se lava la cara y decide que es el día de buscar un nuevo trabajo, no puede quedarse toda la vida en casa. Pone el desayuno a Gato y coge una manzana, no tiene hambre, se siente como si tuviera resaca. 

   Se viste con prisa, en la radio han sonado las diez. Coge los currículums que preparó meses atrás y sale por la puerta decidida a encontrar un trabajo de una vez por todas. Baja al kiosco a por los periódicos y entra en un bar a tomar un café mientras busca las ofertas de empleo en clasificados, está harta de buscar por Internet. Marca unas cuantas que la interesan y decide ponerse en marcha. La primera que ha marcado es de recepcionista en un hotel, pone que las entrevistas son de diez a una, si se da prisa llega. 

   Cuando llega al hotel hay un montón de gente esperando para ser entrevistada, se sienta impaciente con la mirada perdida en el suelo de mármol. Tiene miedo de que de un momento a otro salgan y digan que el puesto está cogido. La verdad es que ella nunca ha trabajado como recepcionista, pero estuvo de administrativa en su anterior empleo y domina bastante el francés y un poquito de inglés. 

   Levanta la vista un momento y su mirada se cruza con la de un chico que también espera a ser entrevistado. El chico la sonríe y Laura aparta la mirada, “¡Dios, qué guapo es!” siente como sus mejillas arden de pronto. No se atreve a levantar la mirada, pero siente cómo él se levanta y se sienta junto a ella. 

- Hola, me llamo Mario, y tu eres… - Laura lo mira sorprendida 

- Laura. “

- ¿Vienes por lo del trabajo? - pregunta él sonriente 

- Sí. ¿Y tú?

- Más o menos - responde Mario. Empiezan a charlar, Mario parece un chico encantador y Laura piensa que además es guapísimo, él hace todo tipo de preguntas, primero relacionadas con la entrevista, luego sobre ella y cuenta anécdotas. Laura se siente realmente cómoda con Mario, no se da ni cuenta de que lleva casi una hora hablando con él. 

- Siguiente - llama una señora asomándose a la puerta. 

- Creo que te toca - dice él. 

   Laura entra a la entrevista sonriente, está muchísimo más tranquila gracias a él. Cuando sale le ve 

- Oye, ¿Qué tal ha ido? - pregunta el chico, Laura se muerde el labio inferior 

- No lo sé. Creo que bien. Me han dicho que ésta semana me llaman para decirme algo. 

- Seguro que tienes suerte - responde Mario mirándola fijamente a los ojos. Laura se queda medio hipnotizada por ellos, son oscuros y profundos, la encantan. - Oye, ¿Me das tu número? - pregunta el joven sin apartar la mirada. El corazón de Laura se acelera, a su mente viene de golpe Andrés. - No soy un acosador, lo prometo, es sólo que me caes muy bien.

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