Laura accede y le da el número de teléfono.
- Siguiente - dice la señora otra vez. Mario se despide con dos besos y se dirige a la sala de la que hace un momento salió Laura.
- ¡Suerte! - grita ésta antes de que entre. Mario se gira, la sonríe y la guiña un ojo. Laura lo mira por última vez antes de salir del hotel. Necesita contarle a Lucía lo que acaba de pasar, no se lo puede creer. Busca el móvil en el bolso, pero no está. “Mierda” Decide volver a casa, necesita el teléfono para llamar a los siguientes trabajos y además quiere hablar con Lucía ya.
Cuando llega a casa Gato duerme plácidamente en el sofá y la radio sigue sonando “Mierda”. Apaga la radio y busca el teléfono. Ve las bolsas con la ropa debajo de la mesa y la BlackBerry sobre ella con la lucecita parpadeante. Coge el teléfono decidida a llamar a Lucía, pero tiene diez llamadas perdidas, ocho de Lucía y dos de Andrés, además tiene dos mensajes, los dos de Lucía. << Te estoy llamando para ver cómo quedamos esta noche. Llámame cuando lo leas. Vale?>> Laura había olvidado por completo que Lucía quedó en llamarla, lee el siguiente << No me lo vuelvas a hacer, por favor. Otra vez no.>>
Laura se asusta y llama a Lucía en el acto. “Por favor, por favor, que me lo coja” reza mientras suenan los tonos de llamada.
- "<¿Si?>”
- “Lucía, soy yo. Tía perdóname por favor me quedé dormidísima y esta mañana he ido a hacer cosas y me he dejado el móvil en casa.”
- “<Me pillas ocupada, luego te llamo>”
- “Pero…”
- “<En serio, tengo que colgar.>” - Lucía cuelga y Laura empieza a darle vueltas a la cabeza, no puede permitirse volver a perderla. No se quiere obsesionar, se tira en el sofá y enciende el televisor. Inmediatamente Gato se acurruca en su regazo y empieza a ronronear suavemente. En la tele echan Leyendas de Pasión, la ha visto mil veces, pero por lo menos se alegrará la vista un rato, sin embargo poco después se queda dormida.
El zumbido del teléfono en vibración la saca de su sueño, es Lucía.
- “<¿Qué haces?>”
- “Veía una peli” - contesta Laura adormilada.
- “<Acabo de salir de trabajar, ¿te paso a buscar?>” - la voz de Lucía suena un poco sombría. Laura asiente, y en cuanto cuelgan se empieza a preparar. Media hora después llaman al timbre, es Lucía. Laura empieza disculpándose de nuevo
- Lu, lo siento mucho, de veras. Es que me quedé dormida y esta mañana salí con prisa y me olvidé el teléfono aquí.
- No te preocupes - contesta su amiga esbozando una sonrisa - Es sólo que temí que fueras a desaparecer otra vez.
Laura abraza a su amiga con fuerza y susurra “Gracias” Lucía la devuelve el abrazo y ambas permanecen unos instantes en silencio y abrazadas. Es Lucía quien cambia de tema como si nada
- Bueno, y ¿Qué era eso tan importante que tenías que hacer ésta mañana? - pregunta con cierto rintintín
- Buscar trabajo - contesta Laura. Los ojos de Lucía se abren como platos y comienza el interrogatorio de rigor
- ¿Trabajo? ¿Trabajo de qué? ¿Dónde? ¿Has hecho ya entrevistas? ¿Qué tal han ido? -. Laura sonríe
- A ver, paso por paso. Sí, he decido buscar trabajo, de lo que sea, no me apetece seguir en paro y sé que está difícil, pero tengo que intentarlo. He hecho una entrevista ésta mañana, para recepcionista en un hotel, y creo que no fue mal del todo. Me han dicho que ésta semana me llaman y me dicen algo - La cara de Lucía muestra una sonrisa radiante
- Me encanta que te hayas animado. A ver si tienes suerte -. De pronto Laura se acuerda de Mario y una sonrisa picara cruza su rostro mientras se muerde tímidamente el labio.
- Tengo que contarte otra cosa.- Lucía la mira expectante
- Desembucha.
- En la entrevista, bueno… He conocido a un chico...
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