Se entretienen tanto recordando batallitas y poniéndose al día que se olvidan de ir a cenar. Por suerte Laura tiene un par de botellas de vino en casa y el frigorífico bastante lleno, no hay problema. Siguen hablando en la cocina mientras preparan algo para picar, Gato curiosea zalamero por la cocina con la esperanza de catar algo. Laura se agacha con un plato repleto de restos de comida mezclados con una de sus latas. El animal se relame y empieza a degustar su cena.
Ése gesto hace que Lucía se fije en el animal, se queda callada por un momento, mirándolo y dice
- Oye, y Marco Polo… ¿Por qué no está con Andrés? - a Laura le sale una sonrisa apagada y se le llenan los ojos de lágrimas, ha llegado el momento de hablar de Andrés, había estado evitándolo.
- Bueno, la verdad es que Andrés no podía tenerlo en el piso de Barcelona, y me lo tuve que quedar yo, aunque no me hacía ninguna gracia - hace una pausa y mira al minino con ternura - Ahora no me imagino estar sin el mierdecilla éste, y por cierto, ya no se llama Marco Polo, se llama Gato -. Lucía mira a su amiga, quiere sacar el tema de Andrés pero no sabe muy bien como hacerlo
- Gato, ¿eh? Y ¿Andrés qué opina? - Laura toma aire, una parte de ella quiere zanjar el tema, pero la otra está deseando desahogarse
- Nada. Andrés no lo sabe, hace dos días que no hablamos - dice mientras sale de la cocina y empieza a poner la mesa. Lucía se queda unos segundos pensativa y va a ayudar a su amiga.
- Pero, ¿Estáis bien? -. Laura se queda callada, no sabe qué responder.
- No, no sé. No lo sé. ¿Cenamos? - Lucía contempla las pequeñas gotas que corren por el rostro de su amiga, va a la cocina y sirve la comida.
Laura permanece en silencio. Empiezan a cenar y Lucía decide cambiar de tema, no quiere incomodar a Laura. Hablan de las rebajas, de ropa, de cotilleos, de películas. Llegan a los postres y se cuentan las últimas películas que han visto en casa o en la gran pantalla y Lucía tiene de pronto una idea genial
- Oye, aún nos queda una botella de vino, ¿hacemos palomitas, vemos una peli y hacemos una fiesta de pijamas? - Laura sonríe, acaba de recordar porqué Lucía es tan especial, tan divertida, tan loca, tan espontánea.
- ¿A nuestra edad una fiesta de pijamas? Estás loca...- Lucía la mira sonriente
- ¿Acaso tienes otro plan? - Laura vacila un segundo y responde
- Voy a buscarte un pijama, tú ve eligiendo la peli - Las amigas se miran y se ríen, se sienten como hace una década.
Lucía elige una película que no haga pensar a su amiga en Andrés, elige Zombieland y Los Caballeros de la mesa cuadrada para que Laura decida cual. Ésta vuelve con el pijama y Lucía le enseña las cintas que ha escogido.
- Prefiero Zombieland, ya sé que tampoco es nueva, pero la descargué y no la he visto, la otra es mi peli favorita pero la he visto tantas veces que hasta me sé los diálogos.
Lucía suelta una carcajada - Friki - añade por lo bajo.
Laura se siente realmente cómoda con Lucía, aún no puede creerse que la haya perdonado y que esté allí con ella, como si nada.
- Voy a ponerme el pijama, ¿haces las palomitas mientras? - sugiere Lucía mientras camina hasta el dormitorio, - Por cierto, ¿voy a dormir en el sofá o en la cama?
- Donde prefieras - contesta Laura desde la cocina.
En cuanto se acomodan en el sofá con el vino, y las palomitas, Gato pega un salto y se acurruca entre ellas. Ven la peli, se ríen y comentan, a la mitad de la película, apenas queda vino en la botella. Cuando se acaba, Lucía pregunta
- Bueno, qué. ¿Qué te ha parecido la peli?, no ha estado mal, ¿no? - Laura sigue con la mirada fija en la pantalla.
-Creo que Andrés me va a dejar.
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