- ¿Lo abro, o no lo abro?¿Tú que opinas, Gato? - El animalito ya esta acoplado en su hueco favorito del sofá haciendo caso omiso del mundo. “Pues que sea lo que dios quiera” piensa mientras hace clic en leer. Y aparecen sus palabras: << Lo siento cariño. Surgió un imprevisto de última hora y no pude avisarte. Espero que no me esperases mucho. ¿Quedamos hoy a la misma hora? Bss >>.
Lee y relee las palabras de Andrés las analiza, casi las disecciona. Se siente insultada por cada palabra que lee, lo primero ¿Qué clase de improviso impedía llamar al móvil durante 1 minuto?, lo segundo ¿Tan evidente era que le había estado esperando toda la noche?, lo tercero ¿Qué le hacía suponer que ella estaría disponible para él cuando el quisiera?, y cuarto y último “Bss” ¿Qué clase de despedida es “Bss”?. Laura puede sentir la furia en sus entrañas.
Fumando y un cigarrillo tras otro mientras pasea por toda la casa y mirando a través de la ventana lluviosa cuando la desesperación la gana. No consigue decidir que responder al email de Andrés. Se muere de ganas por hablar con él, pero sabe que no puede darle tanto control sobre ella. Mira al gato, duerme plácidamente ajeno a todo.
Se siente tonta, pero quiere despertarlo, necesita hablar con él.
- Gato - susurra, pero el animal solo mueve la oreja casi imperceptiblemente. Se sonríe ante su propia imagen en su mente, se ve ridícula intentando despertar a un gato-marmota. Vuelve a mirar a la calle a través de los cristales cubiertos de agua. Se le antoja pensar que parecen lágrimas y entonces se la ocurre una respuesta.
Se sienta ante el ordenador y teclea << No te preocupes, cariño. Pero ésta noche imposible, tengo planes. Bsts >> lo lee 100 veces y decide que es perfecto. “Enter”, ya está hecho. Se sonríe para sí maliciosamente y empieza a pensar en hacer planes reales. No estaría mal salir una noche después de tanto tiempo. Pero ahora viene el problema, al principio sus amigos se preocupaban por ella, pero Laura se encargó de alejarlos a todos. Necesitaba estar sola y ahora se arrepiente tanto… No sabe a quién llamar, sabe que llame a quien llame la situación va a ser violenta.
Mira la lista de contactos del móvil una y otra vez. Decide llamar a Lucía, eran muy buenas amigas tiempo atrás pese a que la conoció a través de Andrés. Aunque en la última temporada habían perdido el contacto por completo, Lucía fue la última en desistir. El teléfono suena, cada tono son mil latidos del corazón de Laura, no sabe qué decir, no sabe qué hacer, debería haberlo planeado todo un poco antes de lanzarse a la aventura.
- “<¿Si?>” - responde una voz femenina al otro lado
- “Eh, hola, ¿Lucía?” - comienza Laura dubitativa
- “< Sí, ¿con quién hablo?>” - No la ha reconocido, es como un jarro de agua fría para Laura.
- “Soy... soy Laura, la novia de Andrés…” - un silencio incómodo que parece interminable llena el ambiente.
- “<Ah, hola… ¿Qué tal estás, tía? Hace mucho que no sé de ti>” - La voz de Lucía muestra desconfianza y Laura no la culpa, entiende que ahora la rechace, la abandonó. Eran íntimas, y de la noche a la mañana Laura decidió cortar por lo sano.
- “Bien, bien ¿y tú? No sé, es que hace mucho que no hablábamos y pensé que quizás te apetecería tomar un café y ponernos al día”. - El silencio de esta vez está siendo incluso más incómodo que el anterior,
- “<No sé. Déjame que lo piense, luego te llamo. Esto me pilla por sorpresa y es un poco raro…>” - Lucía suena terriblemente desconcertada y Laura sólo sabe decir
- “Claro, espero tu llamada”. - Al colgar, Laura siente que el mundo se la viene encima, mira las gotas de la ventana y empieza a llorar.
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