jueves, 24 de mayo de 2012

Capítulo 18

Mario también estaba allí para hacer la entrevista y quizás a él también le hayan llamado. Marca su número y enseguida contestan

- <“¿Laura?”>

- “Sí, soy yo, no te habré despertado, ¿verdad?”

- <“No, no, tranquila, de hecho iba a salir a desayunar… ¿Has desayunado?”> Laura duda unos instantes

- “No, la verdad es que no” miente,

- <“Estupendo, entonces, ¿te apetece que quedemos para desayunar?”>

- “Suena genial” - responde Laura en un impulso.

- <“Bien, ¿conoces el café Melody?, dan unos desayunos bastante buenos y está en el centro, o ¿prefieres algún otro sitio?”>

- “No, no, el Melody está bien, allí nos vemos”

- <“Perfecto. ¿Cuánto tardas? ¿Quieres que pase a buscarte por algún lado?”>

- “No, no, tranquilo, tardaré media hora” - responde Laura mirando el reloj.

- <“Vale, aquí te espero.”>

- “Vale, pues hasta luego.”

- <“Hasta luego.”>.

   Laura se muerde el labio inferior, se siente como una adolescente tonta, vuelve a su habitación a mirarse en el espejo, su ropa ahora la parece demasiado formal y decide cambiarse de nuevo, va justa de tiempo, pero cogerá un taxi y listo. Va corriendo al baño a darse un toque de color en los ojos y los labios, se queda mirando a su reflejo fijamente y su Pepito Grillo interior la dice “¿Qué estás haciendo?”.

   Sacude esa idea de su cabeza, decide dejarle comida de sobra a Gato, por si el desayuno se alarga y sale por la puerta a toda velocidad, por el camino se autoconvence de que no está haciendo nada malo, pero una parte de sí misma se revela contra esa idea y un nudo empieza a formarse en su estómago.

   Cuando llega al Melody Mario ya está allí, la hace una seña y Laura se acerca con paso decidido. Se saludan con dos besos y el camarero acude inmediatamente con las cartas de desayuno. Laura sonríe coqueta y lanza miradas furtivas a Mario que no la quita el ojo de encima.

- Y ¿vienes aquí a menudo? - pregunta Laura intentando romper el hielo

- La verdad es que no diría tanto como a menudo, pero he venido un par de veces y el sitio me gusta, es tranquilo y el servicio es bueno. Y tú ¿Vienes aquí a menudo?

- ¿Estás de broma? - responde Laura riendo - Este sitio es carísimo, es como el monstruo del Lago Ness, todo el mundo sabe donde está, pero nadie lo ha visto

   Mario la mira perplejo y los dos estallan en sinceras carcajadas. La conversación prosigue en un tono divertido, con bromas y risas. Laura decide interrogar un poco a Mario, para saber un poco más de él y descubre que lleva poco tiempo en la ciudad

- ¿Y cómo es que dio por venirte aquí? - curiosea Laura

- Bueno, pues verás, mi padre tiene una empresa, y yo tuve que aprender a manejar el negocio familiar, pero me aburría. De modo que me dedicaba a la buena vida, pero entonces mi pareja me dejó, me hundí. Mi padre abrió aquí otro de sus negocios y me pareció una oportunidad estupenda para cambiar de vida. Y ya ves aquí estoy, aburriendo a mi nueva amiga con mi patética vida.

   Laura se queda atónita ante la respuesta concisa y sincera de Mario y decide contarle su historia con Andrés. Cuando ella termina Mario permanece en silencio, mirándola. Unas gotitas cristalinas asoman en los ojos de Laura, Mario la acaricia la mejilla secándole las lágrimas y dice

- Ése tío no sabe lo que tiene, no te merece.

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