Lucía llega a casa de Laura como un terremoto dispuesta a hacer un tercer grado a su amiga. Laura trata de explicar a Lucía que la situación con Andrés se había vuelto insostenible, que se habían distanciado. Pero Lucía tiene una habilidad especial para dar la vuelta a la tortilla. Cada vez que Laura saca una pega, Lucía saca una virtud y cada tres frases dice “Sí, pero todavía le quieres”.
Cuando Lucía por fin se va Laura está hecha un lío, no sabe si la decisión que tomó fue la correcta. Echa muchísimo de menos a Andrés, y le quiere, además la ha enviado un libro y eso es romántico, es uno de esos detalles bonitos y tontos que ella echaba de menos, “En realidad” piensa para sí “No es un detalle tan tonto, está bastante currado”.
Se tumba en la cama y sigue leyendo, pero tras unos minutos de lectura su mente se dispersa y el recuerdo de Andrés se hace más fuerte. Sin darse cuenta se dejar llevar por su fantasía pensando en él y cuando vuelve a la realidad se ruboriza pensando en lo que ha hecho. Cansada y avergonzada se sumerge en un profundo sueño.
La vibración del teléfono móvil y el sonido de éste estrellándose contra el suelo la despiertan, aún adormilada contesta por inercia
- “¿Si?” -, su voz suena tan ronca que al otro lado del teléfono Mario duda si es ella
- <“¿Laura?”> - Ella reconoce la voz y prefiere seguir durmiendo
- “Estoy apagada o fuera de cobertura, por favor, inténtelo de nuevo más tarde” - Laura está a punto de colgar, satisfecha con su contestación pero Mario insiste
- <“Laura, necesito una contestación para lo del trabajo ya. Si a ti no te interesa tengo que seguir buscando.¿Qué has decidido?”> - La somnolencia de Laura se evapora al instante
- “Me interesa, me interesa. ¿Cuándo empiezo?” - Al otro lado de la línea se escucha un suspiro aliviado y Laura puede sentir la sonrisa de Mario
- <“¿Qué tal mañana?”>
- “Mañana, hecho.”
- <“Perfecto, pues a las 8.30 te espero en mi despacho.”>
- “Nos vemos, jefe.”
- <“Ah, y Laura…”>
- “¿Si?”
- <“No llegues tarde”> - Dicho esto. Mario cuelga y Laura se sonríe ante la afición de Mario de tener siempre la última palabra. Va a ser divertido trabajar con él.
Tirada en la cama sonríe ante su nuevo futuro laboral, la mañana ha empezado genial. Se estira en la cama y Gato acude inmediatamente como para asegurarse de que no vuelve a dormirse, está claro: Gato quiere comer.
Cuando está a punto de levantarse de la cama gira la cabeza y allí está el libro, de nuevo se sonroja al pensar la masturbación de la noche anterior pensando en Andrés. Una parte de ella se muere por verle. El día trascurre sin ninguna novedad, Lucía la llama para insistir sobre el tema de Andrés, Laura por su parte sigue con la lectura del libro y sin dejar de pensar en su nuevo trabajo y en Andrés.
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