domingo, 20 de mayo de 2012

Capítulo 21

   Laura sale de casa con prisas, sin contestar a Andrés, necesita aclarar sus ideas antes de tomar una decisión de la que pueda arrepentirse. Cuando llega al restaurante Mario ya está esperándola, está guapísimo. Al llegar a la mesa Mario se levanta

- Vaya, estás preciosa - Laura se sonroja

- Gracias, tú también estás muy guapo, siento haber llegado tarde, yo…

- No te preocupes - la interrumpe Mario - Lo bueno se hace esperar.

   De pronto Laura se siente incómoda. Durante la comida Mario se esfuerza por entablar una conversación con Laura, pero ella se limita a contestar con monosílabos sin apenas levantar la mirada del plato. Mario la cuenta que dejó a su padre tirado por irse a Londres con su pareja, y que allí las cosas se torcieron. Al principio todo iba genial, pero papá cortó el grifo y la relación se puso fea. Les tocó buscar trabajo, el inglés no era problema, pero Mario no estaba acostumbrado a trabajar sin privilegios, y los trabajos le duraban poco. Cuando el dinero se acabó, rompieron. Mario se sintió como una mierda, y ahora sólo quería alguien en quien confiar. Ha vuelto a trabajar con su padre y está pasando una especie de prueba. Laura escucha toda la historia en silencio.

   La historia de Mario no tiene nada que ver con la suya y sin embargo se siente identificada con él. Le toca la mano suavemente en señal de apoyo, y él responde besando las manos de Laura con dulzura. Ésta retira sus manos rápidamente y se coloca un mechón de pelo detrás de la oreja, de repente todas las dudas han desaparecido, Mario es adorable, pero pese a todo ama a Andrés, aunque teme que la magia haya desaparecido para siempre, sin embargo siente la necesidad de aclarar las cosas.

- Mario, yo no quiero darte una impresión equivocada, eres genial y todo eso, pero como sabes tengo novio y… - Mario suelta una fuerte carcajada y añade

- Sí, ese novio fantástico tuyo, me acuerdo - Laura se enfurece y siente el calor subir hasta su rostro

- ¿Qué es lo que te hace tanta gracia? - increpa.

- Laura, verás… me encantas, de verdad que sí, eres una chica lista, simpática y divertida. Pero creo que quien ha dado una impresión equivocada he sido yo… -  Laura lee entrelíneas que Mario no está interesada en ella y desea que el mundo se la trague. - Verás Laura… - continúa Mario - … me encantas, de verdad, y a veces te miro y me da una rabia ser tan gay…

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