Laura amanece aún somnolienta, Gato ya no está. Se queda unos minutos haciendo el vago en la cama y de pronto se acuerda “¡La entrevista!” Sale de la cama a toda velocidad y se mete en la ducha, necesita espabilarse. Las copas de la noche anterior han pasado factura. Se viste y se maquilla, sirve un platito de comida a Gato al tiempo que bebe un café frío de brick. Sale de casa apresuradamente y llama un taxi en la calle para ir al hotel, por unos instantes se siente como en una película americana.
Al entrar en el hotel un hombre de uniforme se acerca a ella y tras preguntarla su nombre la acompaña hasta el lugar de la entrevista, allí la espera una mujer mayor con el pelo atado en un moño y una expresión amigable pero serena.
- Buenos días - comienza la mujer
- Buenos días - responde inmediatamente Laura con el corazón a mil por hora.
- Se preguntará por qué la hemos llamado para una segunda entrevista - continúa la mujer y sin dejar responder a Laura prosigue - Lo cierto es que el jefe tiene, y cito textualmente: "buenas vibraciones con usted". Nos gustaría hacerle una prueba de imagen cara el público, si me acompaña por favor le daremos un uniforme. - Dice la mujer mientras camina hacia una puerta al fondo de la sala. Tras un paseo laberíntico por las entrañas del hotel sin cruzar una palabra, llegan a lo que parece ser el vestuario.
La mujer mira de arriba abajo a Laura y selecciona las prendas que considera que se ajustarán a las medidas de Laura.
- La dejo para que se cambie, si necesita cualquier cosa estaré esperando fuera.
Una vez sola, Laura comienza a vestirse intentando asimilar todo lo que la mujer le había dicho hasta el momento. El jefe tenía buenas vibraciones con ella, eso es bueno. Tiene que hacer una prueba cara el público y está resacosa, eso es malo. Se coloca el uniforme lo mejor que puede y sale en busca de la mujer del moño. Nada más abrir la puerta la mujer se aproxima a ella la examina meticulosamente y recoloca el uniforme hasta que lo considera perfecto y la hace una seña para que la siga mientras emprende de nuevo la marcha por los enrevesados pasillos del hotel.
Una vez en la recepción la mujer le da unas cuantas indicaciones sobre el trabajo que se espera de ella, la deja detrás del mostrador de atención al cliente y se aleja un poco mientras evalúa cada uno de los movimientos que Laura realiza. Con los nervios a flor de piel Laura hace todo lo posible por impresionar a la mujer del moño que no la quita los ojos de encima ni un solo momento.
Por suerte unos de los clientes que llegan al hotel son británicos y Laura ve la posibilidad de lucirse con su inglés. Una hora más tarde, Laura está más relajada y casi se siente en su salsa. Hizo la entrevista un poco a la desesperada, pero ahora resulta que la gusta. La mujer del moño se aproxima y comienza a hablar
- Bueno, creo que ya tenemos suficiente. Sígame, por favor. - “¿De qué va todo esto?” piensa Laura.
- Lo ha hecho usted muy bien, no tiene por qué preocuparse - se anticipa la mujer - Y hora por favor, pase - dice mientras abre una puerta lateral en el hall de la recepción - El jefe quiere hablar con usted en privado.
La mujer cierra la puerta y deja a Laura en un despacho. El jefe está allí, de espaldas a ella. Cuando se gira, Laura casi se desmaya.
- Buenos días, Laura - dice el jefe. Laura no puede contener sus palabras
- ¿Qué es esto?¿Una broma?¿Una de esas cámaras ocultas de la tele?
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