jueves, 17 de mayo de 2012

Capítulo 23

   No han pasado ni cinco minutos desde que Laura ha enviado el email a Andrés y el teléfono ya está sonando, es él. Laura no contesta, no se siente preparada para afrontar una ruptura, sabe que si habla con él no podrá decirle adiós. Pasea por la casa intentando ignorar el sonido del teléfono que cada vez parece sonar más y más fuerte.

   Sale a fumar al balcón, entra fumando, acaricia al gato, se tira sobre la cama, se sienta al ordenador, se levanta, no quiere volver a mirarlo. Mira el reloj, Lucía llegaría de un momento a otro. El teléfono sigue sonando incesante y Laura vuelve al ordenador por si él hubiera mandado algún correo nuevo. Lo ha hecho, ha mandado tres.<< Cógeme el teléfono.>> <<Descuelga por favor, quiero hablar contigo.>> << Laura, te echo tanto de menos que me duele hasta el alma. Las cosas no son como tu piensas, no me alejo de ti porque no quiera hablar contigo. Pero es que hablar contigo me recuerda que estás lejos que no puedo besarte, que no puedo abrazarte, que no puedo tenerte. Laura te amo, por favor cógeme el teléfono, necesito hablar contigo. No nos hagas esto, por favor. Un beso. Te quiero. Andrés.>> Al leer el último email Laura se derrumba. En ese mismo instante, cuando las lágrimas están a punto de brotar suena el timbre. Por un segundo Laura piensa que es Andrés, pero entonces recuerda a Lucía, abre el portal y se acicala en el espejo, Lucía no puede verla así.

   No la apetece hablar del tema con Lucía, al fin y al cabo ella y Andrés también son amigos. Lucía entra por la puerta parloteando e interrogando a Laura sobre su “cita con el gay”.

- He tenido un día largísimo hoy, nena - comienza Lucía - me ha tocado aguantar un montón de pesados, he tenido que preparar dos reuniones, soltar una presentación larguísima que me llevaba preparando toda la semana para nada. A veces pienso que odio mi trabajo, pero luego cobro - guiña un ojo a su amiga y se ríe - Necesito una copa, ¿tienes algo por ahí? - dice mientras fisgonea en los armarios de la cocina. Laura siempre olvida lo alocada y divertida que es Lucía. Ella es la única capaz de animarla incluso en los peores momentos de bajón.

- Creo que tengo algo de ron y de tequila tostado por algún lado.- responde sonriendo

- Uy, mira y sin haberlo planeado te ha salido un pareado - contesta Lucía riendo

- Ajá, lo tengo - dice exhibiendo las botellas y agitándolas con picardía.

- Lu, yo no puedo desfasar ésta noche, mañana tengo la entrevista - comenta Laura mientras Lucía llena los vasos de ron.

- Vamos, una copa con tu amiga Lulú… - suplica Lucía con cara de cordero degollado mientras acerca un vaso a Laura, quien lo coge resignada y le da un sorbito.

- ¡Por cierto! - Exclama Lucía repentinamente - Nos he apuntado a clases de Tango, empezamos mañana y no admito un no.

   Laura acepta la propuesta de su amiga sin demasiadas ganas con el ánimo de evitar una larga negociación que acabaría inevitablemente con el mismo resultado. Pasan un rato charlando de esto y de aquello, del trabajo de Lucía, de la cita de Laura con Mario, de la entrevista, de las posibilidades que tendría un puesto de recepcionista en el hotel Venecia. Según Lucía, un trabajo de recepcionista no tiene por qué limitarse a coger el teléfono y reservar habitaciones, si se lo monta bien, pronto podría ascender.

   El hotel Venecia es uno de los mejores hoteles de la ciudad sino el mejor. Es una gran cadena hotelera, incluso tienen uno de los hoteles-casino más famosos de Las Vegas. Laura ríe ante la asombrosa capacidad de su amiga para montarse castillos en el aire, y la cantidad de datos que maneja sobre todo.

   Se hace tarde y las dos amigas se despiden, Laura se mete en la cama, está agotada, pero al mismo tiempo su cerebro no parece querer descansar, mil ideas y sentimientos la bombardean continuamente. Gato salta al la cama y se acurruca junto a ella

- Gato, tu siempre sabes qué hacer para que te lluevan mimos, ¿eh? - acariciando al felino se va olvidando de sus quebraderos de cabeza y va sumiéndose en un profundo sueño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario